PARROQUIA SANTA MARIA DE LA ESTRELLA 
Declarada Bien de Interés Cultural - Coria del Río (Sevilla)


 Palabra de Vida y Meditación

 

 

Buenos días nos de el Señor. Sean buenos y santos. 

LECTURAS (MARTES, XXXIII SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO)

Primera Lectura
Zac 2, 14-17.

Alégrate, hija de Sión, que yo vengo.

Lectura de la profecía de Zacarías.  

Alégrate y goza, hija de Sión, que yo vengo a habitar dentro de ti -oráculo del Señor-. Aquel día se unirán al Señor muchos pueblos, y serán pueblo mío. Habitaré en medio de ti, y comprenderás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. El Señor tomará posesión de Judá sobre la tierra santa y elegirá de nuevo a Jerusalén. Calle toda carne ante el Señor, cuando se levanta en su santa morada.

Palabra de Dios.

  

Salmo Responsorial
Sal Lucas 1. Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55 ( : 49)

R. :

Bienaventurada eres, Virgen María, que llevaste en tu seno al Hijo del Padre eterno. 

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador. 

Porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo. 

Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón. 

Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. 

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dichosos los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica, dice el Señor.
Aleluya.


Evangelio
Mt 12, 46-50.

Señalando con la mano a los discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos»

  Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, estaba Jesús hablando a la gente, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera, tratando de hablar con él. Uno se lo avisó: -«Oye, tu madre y tus hermanos están fuera y quieren hablar contigo.» Pero él contestó al que le avisaba: -«¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y, señalando con la mano a los discípulos, dijo: -«Éstos son mi madre y mis hermanos. El que cumple la voluntad de mi Padre del cielo, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.»

Palabra del Señor.


Lecturas del día

Primera Lectura
2 Mac 6, 18-31.

Legaré un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar una muerte voluntaria por amor a nuestra ley.

Lectura del segundo libro de los Macabeos.
En aquellos días, Eleazar era uno de los principales maestros de la ley, hombre de edad avanzada y semblante muy digno. Le abrían la boca a la fuerza, para que comiera carne de cerdo. Pero él, prefiriendo una muerte honrosa a una vida de infamia, escupió la carne y avanzó voluntariamente al suplicio, como deben hacer los que son constantes en rechazar manjares prohibidos, aun a costa de la vida. Algunos de los encargados, viejos amigos de Eleazar, movidos por una compasión ¡legítima, lo llevaron aparte y le propusieron que hiciera traer carne permitida, preparada por él mismo, y que la comiera haciendo como que comía la carne del sacrificio ordenado por el rey, para que así se librara de la muerte y, dada su antigua amistad, lo tratasen con consideración. Pero él, adoptando una actitud cortés, digna de sus años, de su noble ancianidad, de canas honradas e ilustres, de su conducta intachable desde niño y, sobre todo digna de la ley santa dada por Dios, respondió sin cortarse, diciendo en seguida: ¡Enviadme al sepulcro! No es digno de mí edad ese engaño. Van a creer los jóvenes que Eleazar a los noventa años ha apostatado, y si miento por un poco de vida que me queda se van a extraviar con mi mal ejemplo. Eso sería manchar e infamar mi vejez. Y aunque de momento me librase del castigo de los hombres, no me libraría de la mano del Omnipotente, ni vivo ni muerto. Si muero ahora como un valiente, me mostraré digno de mis años y legaré a los jóvenes un noble ejemplo, para que aprendan a arrostrar una muerte noble y voluntaria, por amor a nuestra santa y venerable ley. Dicho esto se fue en seguida al suplicio. Los que le llevaban, considerando insensatas las palabras que acababa de pronunciar, cambiaron en dureza su actitud benévola de poco antes. Pero él, a punto de morir a causa de los golpes, dijo entre suspiros:
–Bien sabe el Señor, dueño de la ciencia santa, que, pudiendo librarme de la muerte, aguanto en mi cuerpo los crueles dolores de la flagelación, y que en mi alma los sufro con gusto por temor de él.
De esta manera terminó su vida, dejando no sólo a los jóvenes, sino también a toda la nación, un ejemplo memorable de heroísmo y de virtud.

Palabra de Dios.


Salmo Responsorial
Sal 3.

R. :

El Señor me sostiene.

Señor, ¡cuántos son mis enemigos, cuántos se levantan contra mí; cuántos dicen de mí: «Ya no le protege Dios»!.  

Pero tú, Señor, eres mi escudo y mi gloria, tú mantienes alta mi cabeza. Si grito invocando al Señor, él me escucha desde su monte santo. 

Puedo acostarme y dormir y despertar: el Señor me sostiene. No temeré al pueblo innumerable que acampa a mi alrededor.

 

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Aleluya.


Evangelio
Lc 19, 1-10.

El Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

 Lectura del santo Evangelio según san Lucas. En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: –Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa. El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver ésto, todos murmuraban diciendo: –Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador. Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: –Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más. Jesús le contestó: –Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán.Porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.

Palabra del Señor.


La palabra de Dios es viva y eficaz en las palabras humanas de la Escritura. Es fuente de vida y alimento de nuestro espíritu. Nos llama a prestarle toda nuestra atención y escucha.

El encuentro de Jesús con Zaqueo constituye un relato de conversión. Jesús toma la iniciativa. Es el que alza la vista y le pide a Zaqueo que baje del árbol porque “debe” hospedarse en su casa. Resulta una iniciativa escandalosa, provocadora. Entre tanta gente se va a fijar precisamente en él. Y Jesús se hospeda en casa de un superpecador, rechazado y odiado por el pueblo, colaborador de los romanos. Jesús declara que su presencia trae la salvación a la casa del publicano. Afirma: Hoy ha llegado la salvación a esta casa.

Zaqueo viene presentado como un hombre de baja estatura, jefe de publicanos, rico. Pero tiene curiosidad por ver y conocer al profeta que pasa. Y no se queda quieto. Busca la forma de conocerlo. Lo hace con ingenuidad: se encarama a un árbol. Ante la palabra de Jesús, Zaqueo se apresura a bajar. Y lo recibe con alegría. Y se convierte. Y restituye.

El encuentro con Jesús es encuentro de conversión. La práctica de Jesús rompe la separación social y cultual entre justos y pecadores; recrea la comunión entre las personas sobre otras bases. El amor liberador y salvador del Padre es para todos.

Hoy celebramos la Presentación de María, es decir, el ofrecimiento hecho por sus padres a Dios del gran don recibido en Ella. Y vaya si María lo hizo fructificar en su vida. Con agradecimiento (recordemos el Magnificat) y con confianza (aunque no entendía, “conservaba estas cosas en su corazón”). Es, una vez más, una buena referencia para nosotros. Mi bendición, Antonio Santos pbro.